RUTA DE LAS ESTACIONES Primavera 2017 ANDA RÍE

MIRADOR
MIRADOR DEL PASIL ANTES DE LAS HORMIGAS
RISOTERAPIA
UNA RISA VALE MÁS QUE MIL PALABRAS
CUERPOS BLANDOS MENTES TRANQUILAS CARAS CON SONRISA
MEDITACIÓN CONSCIENTE EN EL PUENTE

Ruta de las Estaciones – Primavera 2017

ANDA RÍE Senderismo y Risoterapia en LCH

Primera ruta de ANDA RÍE donde se junta los beneficios del senderismo y de la risoterapia.

Hay que decir que ninguna socia ni  socio de LCH vino. Algunos por causas ineludibles. El tema es que se realizó la actividad con éxito.

Os hablaré de lo bien que lo pasamos. Comenzamos en el aparcamiento del área recreativa de “El Chorro”. Faltaba por llegar un coche con cuatro personas por lo que decidí empezar los juegos en el propio aparcamiento hasta que llegaron. Aunque en el coche de ida ya empezamos con las risas.

Ellas nos dieron las gracias por esperarlas y no comenzar la ruta sin ellas. El sendero transcurrió por sendas marcadas y campo a través acercándonos por el curso del río para escuchar su sonido y sentir su frescor. Aunque el día fue nublado hubo de todo: sol, aire, gotas de lluvia… Los sonidos de los pájaros se callaban a nuestra llegada, mientras David el guía iba comentando a nuestro paso el lugar. Pinar que hemos atravesado y venimos de su interior. Llegamos al hermoso mirador del Pasil, desde donde las vistas son espectaculares. Una vez sentados y recuperados  alguien dio la voz de alarma… hormigas, hormigas por todas partes se estaban apoderando de nosotros. Eran grandes y con fuertes “tenazas”. Fue un susto y algún pellizco.

Continuamos hasta llegar  a una senda y un cruce de caminos con un refugio. El cielo se estaba nublando, aunque respetó para comer afuera, en la hierba y sin hormigas. Casi de seguido comenzamos con el taller de risoterapia. Juegos, risas y disfrute fue la tónica grupal. Ya finalizando comenzó a llover y seguimos con los juegos, fueron cuatro gotas que se fueron rápidas. La bajada por el camino trató de hablar de la experiencia vivida. Llegamos a otro mirador…este sin hormigas y allí disfrutamos de las vistas, al fondo se vislumbraba la chorrera. Bajamos hacia el arroyo y en el puente, Mercedes se ofreció a hacer una meditación consciente. Con el murmullo del agua por debajo nuestro. Una maravilla. El cielo se quedó tan tranquilo y relajado que nos iluminó el camino hasta la chorrera. Allí hicimos unas fotos y directos hacía el aparcamiento. Despedidas sin bebidas, un poco de agua y esperando para la próxima ruta de las estaciones. Gracias. Carlos Berzal Perdiguero

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